6.1.10

Adiós, Lhasa

A los 37 años, ha fallecido Lhasa de Sela, artista mexicana-americana, cantante, autora - asentada desde los 18 años en Montreal.
Deja tres álbumes excelentes - en 1998 ganó el premio a la mejor artista global y su segundo álbum fue elegido por el Times de Londres entre los diez mejores de la década. Su tercer trabajo apareció a principios del 2009.
Adiós, a una artista delicadamente poderosa.



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5.1.10

Terrorismo: ¿juicio civil o militar?

En los EEUU se ha levantado una discusión acerca de cómo deben ser juzgados los terroristas.
Como generalmente sucede, estoy seguro que tal discusión es más política que nada y alimentada por el hambre de rating de la prensa. El americano común y corriente, como se dice "el de la calle", debe ser más que inmune a tal discusión, asunto que debe ocupar algo así como un 0.0001% de sus preocupaciones diarias.

Pero veamos. Todos sabemos que el pasado 24 de diciembre un joven nigeriano, Abdul Mutalab, fue aprehendido en un vuelo aterrizando en Detroit, EEUU, al intentar detonar una bomba.
El asunto es que mientras este sujeto está detenido y en espera de juicio ha resucitado la vieja controversia de si los terroristas deben ser juzgados en una corte civil - que se relaciona con crímenes comunes, o en una corte militar - que juzga a enemigos en tiempos de guerra.

¿Cuál es es status legal de un terrorista? La gran mayoría de ellos (y ellas) no son militares. Motivados por ideologías políticas, por fanatismos religiosos o por odios racistas, los terroristas son casi en un 100% civiles que intentan matar civiles.

Creo que por definición un terrorista debe ser juzgado en una corte civil.

Hay que recordar que un terrorista es "alguien o una organización que por motivaciones políticas, ideológicas o religiosas, planea o lleva a cabo uno o varios ataques contra civiles no directamente relacionados en un conflicto, de manera indiscriminada, con el objetivo de matar la mayor cantidad posible de personas".

Si la motivación es meramente económica, como robo o extorsión, el asunto cae directamente en la clasificación de crímen común y será juzgado por una corte civil.

Por supuesto, legalmente hablando el tema es mucho más complicado que esto. Yo opino desde fuera, basado solamente en mi sentido común.
El tema queda abierto a los aportes.


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4.1.10

'Caballo', 'horse' y 'cheval' es el mismo animal

En el inicio del documental "The God Delusion", el científico inglés Richard Dawkins muestra varias escenas de violencia extremista, terrorismo y discursos de odio. Dawkins dice entonces: "No podemos ignorar el elefante en la pieza: religión".
En el documental y en el libro, Dawkins expone su hipótesis de que la religión es - y ha sido - el principal motor de guerras, odio y muerte en la historia del ser humano.

Y se puede estar de acuerdo con él o no. Pero no se puede dejar de desconocer que la religión - como marco filosófico de vida - contribuye, al menos, con una buena cantidad de culpa en esto de hombres odiando, atacando y matando otros hombres.

Muchos podrán decir que no hay que culpar a toda una congregación, a todo un credo, a toda una comunidad por el discurso y las acciones extremas de unos pocos. Eso es verdad. Pero también es verdad que el discurso y las acciones extremas de esos pocos están basados en religión. Son un tumor de ella. Un cáncer que las instituciones religiosas mantienen latente.

Leo una noticia llegada desde Malasia, un país musulmán, pero con una importante minoría cristiana (y otra budista). La controversia es porque la Corte Suprema ha permitido a publicaciones cristianas usar la palabra 'Alá', para referirse a Dios. Los musulmanes están que arden: Alá, dicen, es el dios musulmán y es el único dios.

Una discusión sin sentido. Absolutamente ridícula: si Dios es uno solo, entonces ¿qué importa cómo lo llamen las diferentes religiones? ¿sigue siendo el mismo, no?
('caballo', 'horse' y 'cheval' es el mismo animal, sin importar cómo le llamen en idiomas diferentes - eso dice la lógica y así es).

Sin embargo, tamaña estupidez es muy posible que lleve a destrucción, odios y hasta muertes en el lejano país asiático. La religión y sus sin-sentido.


2.1.10

La guerra en Afganistán: una certeza y una duda

La semana pasada murieron otros cuatro soldados canadienses en Afganistán - junto a ellos, Michelle Lang, una periodista de Calgary que los acompañaba en el vehículo.
Así, son 138 los soldados canadienses, más cuatro civiles, los muertos en ese país desde el 2002.

La opinión pública canadiense se pregunta una vez más si esas vidas propias valen la pena. ¿Debe Canadá pagar este alto precio por tratar de construir un país sumido desde siempre en una guerra civil, por tratar de levantar allí una democracia, de darles una vida humana a las mujeres y niñas afganas? ¿Vale la pena todo este sacrificio por intentar salvar a esa sociedad, que desde aquí se ve tan lejana y diferente, de caer nuevamente bajo las garras del movimiento talibán?

Esta es una pregunta sobre el costo. Porque sobre la causa no hay dudas: esta es una guerra entre buenos y malos. Claro y directo: el Taliban es el malo.

Esta organización representa lo peor que un ser humano moderno, democrático y progresista pudiera imaginar: un grupo de fanáticos religiosos, crueles, sanguinarios, primitivos, intolerantes, que tratan de imponer - a fuerza del terror - un régimen fundamentalista, una tiranía teocrática, sobre toda una sociedad.

No hay duda alguna de que en esta guerra el Taliban es el malo. Un malo que destruye a bombazos Budas milenarios, que lanza ácido a los rostros de niñas afganas que caminan al colegio, que azota mujeres, que les prohibe educarse, votar y opinar, que mata "adúlteras", que decapita "herejes", que prohibe la música y el canto, que prohibe los libros, que comete asesinatos masivos de afganos y de extranjeros con ataques suicidas.

Luchar en aquella abrupta región del mundo es muy difícil - de hecho está costando y costará muchas vidas y recursos a muchos países.
Todos estamos de acuerdo en que pelear contra el Taliban es lo correcto, pero ¿vale la pena el sacrificio?
Esa es la difícil pregunta que la sociedad canadiense se hace en estos momentos.

Difícil respuesta.
Una tremenda duda divide este país entre el deseo de no abandonar a los millones de niñas, mujeres y afganos normales a su suerte ante el Taliban y la tristeza de recibir los cuerpos de otros cinco jóvenes canadienses caídos en esta lucha contra el mal.


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30.12.09

A Todos!



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